Salud Pública niega que el nuevo etiquetado de productos sea ineficaz

El INSP responde a la investigación de Kantar que duda sobre los resultados del nuevo etiquetado en productos de consumo

Por DAVID SALCEDO HERNÁNDEZ

  • El INSP responde a la investigación de Kantar que duda sobre los resultados del nuevo etiquetado en productos de consumo

Desde que el etiquetado frontal de alimentos procesados se convirtió en una obligación para las empresas que venden artículos como papas, refrescos, panes o golosinas, el tema se ha vuelto controversial entre los mexicanos ya que muchos se cuestionan cuál fue el impacto que tuvo entre los consumidores.

A inicios de mes, la consultora Kantar lanzó un estudio señalando que este etiquetado no cambió los hábitos de consumo entre las personas, debido a que estos productos no cuentan con un remplazo en el mercado.

Asimismo, el estudio indica que la pandemia obligó a varios mexicanos a seguir consumiendo alimentos con alto contenido calórico, grasas saturadas, sodio, entre otros elementos.

Al respecto, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) lanzó un comunicado señalando que la información de Kantar y un artículo publicado en la revista Forbes es errónea.

“Después de una revisión del comunicado, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) concluye que la entrevista presenta una interpretación inadecuada e incorrecta de la iniciativa de etiquetado de advertencia mexicano correspondiente a la Norma Oficial Mexicana 051 (NOM-051)”, señala el documento.

EL INSP DEFIENDE EL NUEVO ETIQUETADO

Según el INSP, estos son los motivos que Kantar y Forbes pasaron por alto o que manejan de forma errónea.

El estudio analiza marcas y no productos. De acuerdo con el Instituto el estudio de Kantar retoma casos particulares con lo cual no se puede generalizar que todos los alimentos etiquetados tuvieron el mismo impacto.

etiquetado

“Al presentarse todo esto como un conjunto, no es posible evaluar los cambios atribuibles al etiquetado, ya que los sellos se presentan de manera distinta en la variedad de productos contenidos”.

Por otro lado, no esta considerada la reformulación. Cuando las empresas se vieron obligadas a etiquetar sus productos, algunas de ellas tuvieron que cambiar su fórmula para disminuir las cantidades de azúcar, calorías y grasas.

Aunque en el estudio de Kantar menciona, por ejemplo, a Bimbo como la segunda marca más consumida en México, no señala que el 82 por ciento de sus alimentos fueron reformulados.

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“Asimismo, Lala hizo lo propio con un tercio de su portafolio, mientras que Nestlé incorporó a su portafolio cereales de caja sin sellos por tener un perfil que está por debajo de los límites fijados en la NOM-051”.

Finalmente, Kantar no distingue nuevos productos. Otras empresas optaron por crear artículos sin sellos, pero esto ocurrió desde que entró en vigor lo del etiquetado.

“Se debe tener en cuenta que un análisis por marcas resultaría incorrecto para establecer cambios en la dinámica de crecimiento, sin haber considerado la implementación de nuevos productos (que no cuentan con antecedentes de ventas previo al periodo de la implementación del etiquetado de advertencia). Estos nuevos productos podrían sesgar los resultados”.

El tiempo de evaluación es demasiado pronto, acorde con el INSP, pues medir el impacto del etiquetado frontal debe ser de uno a dos años posteriores a su implementación antes de determinar si funcionó o no.

“Los resultados presentados por Kantar claramente no corresponden a una evaluación de impacto”, señala el documento.

El INSP concluye que “los datos presentados en la nota por la empresa Kantar, no provienen de un estudio correctamente diseñado, y por ello, mal informan a la población sobre el verdadero potencial de una política cuyo propósito es contribuir a elecciones2 saludables en la dieta de los mexicanos”.

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